- Que usted esté bien descansado.
El sueño es primordial para su salud y su belleza. Si fuera preciso, acuéstese una noche por semana antes para recuperarse. Para facilitar el adormecimiento, no cene demasiado copiosamente y antes de dormir, beba una tisana relajante.
- El ejercicio físico. Oxigena su cuerpo y su piel.
Le ayuda a evacuar la tensión acumulada. Prefiera las escaleras a los ascensores. Resérvese un trayecto a pie en el camino de la oficina, que lo realizará caminando a buen paso.
Mañana y noche, es un gesto de higiene que condiciona el equilibrio de su piel. Permite eliminar las pequeñas impurezas acumuladas a lo largo del día. Cualquiera que sea el tipo de piel, un producto de aseo debe ser suave.
Una bonita piel es una piel bien hidratada que se protege contra el sol, el frío, y… los efectos del paso del tiempo.
- Una alimentación equilibrada.
Todas las carencias alimentarias terminan por leerse en la cara, sin contar el efecto dañino sobre la salud. Un régimen equilibrado incluye 4 grupos de alimentos: frutas y verduras, pescados, carnes y huevos, leches, feculentos y panes.
Beba 1,5 litro de agua como mínimo al día para facilitar la eliminación de las toxinas y tener una bella tez.
- Cuidados de belleza regulares.
El tiempo que usted dedica a su belleza es el secreto de su resplandor. Resérvese 10 minutos cada día.
- La alegría de vivir, es excelente para su belleza.
Aprenda a relativizar las pequeñas preocupaciones de la vida, es indispensable para su equilibrio y el de las personas que le rodean.
- El tabaco, puesto que da una tez grisácea.
Acentúa la desecación de la piel y en consecuencia acelera su envejecimiento. Una vida sin tabaco, es el resplandor recobrado para la piel de su cara y su salud. Si tienen dificultades en pararse, consulte a su médico.
Vida profesional, gestión del tiempo, ruidos… los factores de estrés son cada vez más numerosos. Estresada, la piel se debilita, pierde su vitalidad y se modifica. Seca, se vuelve aún más seca. Mixta, se vuelve grasa.
- La hipertermia causada por la exposición solar.
Se la ignora a menudo: la subida de la temperatura de algunos grados perturba las funciones celulares vitales y participa a su destrucción. Una pantalla solar con inducción de HSP asociada a los filtros UVA/UVB protege su piel contra los choques térmicos.
- Los alcoholes y excitantes como el té o el café.
Consúmalos con moderación.
- Los jabones y geles de ducha decapantes que atacan la estructura de la piel y la debilitan.
- Los radicales libres, destructivos de las células de la piel.
Se producen en nuestro cuerpo de manera natural pero también bajo la influencia de factores externos: rayos ultravioletas, productos químicos, medicamentos, humo y contaminación del aire… La vitamina E y el ácido lipoico permiten luchar contra los radicales libres.
Los UVA y UVB son responsables de las quemaduras de sol y el envejecimiento cutáneo precoz. Es indispensable protegerse con una pantalla solar. Ésta no impide broncear, permite un bronceado progresivo y evita las manchas pigmentarias.